José Manuel Arango, Poemas

    VIII
    HOLDERLIN
Quizá la locura
es el castigo
.
para el que viola un recinto secreto
.
y mira los ojos de un animal
terrible
    .
    XXVIII
la casa que reduce la noche a límites
y la hace llevadera
cuando el ruido de una bestia en el sueño
o las palabras que sin sentido
despiertan con todo ese extraño temor
surgen como restos de una oscura lengua
que desvela el origen y la amenaza
.
el techo que cubría un fuego manso
arderá
.
y entonces nada habrá seguro
y será necesario de nuevo cavar
hacer
.
.
XLVI
.
ESCRITURA
.
la noche, como animal
dejó su vaho en mi ventana
.
por entre las agujas del frío
miro los árboles
.
y en el empañado cristal
con el índice, escribo
esta efímera palabra
.
.
X
.
como para cruzar un río
me desnudo junto a su cuerpo
.
riesgoso
como un río en la noche
    .
    .
CANTIGA DE AMIGO
.
Y tras la incertidumbre de un instante
frente al desconocido
que luego por virtud del gesto recordado
vuelve a ser el amigo que después de la lluvia
llama a la puerta
.
lo ayudamos a desnudarse
colgamos sus ropas a secar junto al fuego
.
y oímos el relato de su viaje
reconociéndonos en sus maneras
de náufrago
.
.
.
EN CAMINO
.
Para Gustavo Zuluaga
.
1
Y, a lado y lado del camino,
ralos matojos
de helechos,
en este mes del año requemados,
resecos.
.
2
Un alud, en invierno,
en el lomo del monte
dejó algo así como una dentellada
de barro rojo.
.
Ahí queda por meses,
tal vez por años.
Es una cicatriz
bermeja.
.
3
O manchones
—aquí y allá—
de un pardo rojizo.
Allí donde la pobre
vegetación de zarzas
y malezas se agosta,
.
como si un terco mal
de la tierra, un matiz
del rojo de la tierra
subiera por sus tallos
y se mezclaran al bruno
de la maleza ardida.
.
4
Un ronroneo de colmena:
lo oye el caminante.
.
Más allá,
entre musgos,
hay un nacimiento.
.
5
Que el caminante baje
hasta aquella hondonada donde el verde
se hace más oscuro.
.
Encontrará, entre piedras,
un hilo de agua fría,
podrá beber un puño de agua fría
para la sed.
.
6
Y después el camino
se pierde en un paraje
arbolado de búcaros
y más allá reaparece
para trepar por un costillar mondo.
.
Sólo un camino: una delgada
incisión en el lomo
de la montaña: un arañazo
o la huella de un arañazo.
.
7
Ese huevo sonrosado entre la maleza.
El caminante lo alza para
remirarlo contra la luz.
.
8
y, por fin, una redondez.
Pero de ningún modo la redondez de un seno.
.
Más bien
algo como un muñón,
como el esbozo
de un cráneo.
.
Quizá una giba,
sí: una giba rocosa.
.
9
Y otra cumbre.
Otra hermosa perspectiva
de despeñaderos.